El objetivo de la campaña es demostrar que cada hamburguesa de Burger King es única y la medida del cliente. Por eso “Whopperface” coloca una cámara oculta en uno de los cajeros de la hamburguesería y una impresora. Al momento de pedir su whopper, se te toma una foto del cliente y posteriormente este recibe su pedido recién hecho, con su rostro impreso en la envoltura.






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